Introducción

 

Un portafolio de evidencias consiste en un compendio de trabajos realizados por el bajo la supervisión y retroalimentación de la persona docente, en concreto se dice que es, “una técnica de evaluación del desempeño en la cual cada estudiante recopila los trabajos realizados en un curso, unidad o tema, en el cual muestran sus habilidades, progreso y los logros alcanzados(De la Roca, 2016). Por lo que se puede decir, que en este se albergan evidencias del desempeño y evolución académica de los estudiantes.

La finalidad de un portafolio de evidencias es que tanto el docente como el estudiante pueden valorar los desafíos, las fortaleza y debilidades que han surgido durante un proceso de aprendizaje, en los cuales se han aprovechado las oportunidades para lograr los objetivos interpuestos. Ante lo anterior, se comprende que en el, “proceso evaluativo, también participa el alumno que valora en función de esa información qué ha aprendido y cómo lo ha aprendido. De esa manera, la evaluación ya no es una parte aislada del proceso de aprendizaje que antes solo realizaba el docente. Con esta herramienta, la evaluación adquiere un carácter formativo en la que participa activamente el alumno” (Serrano, 2019).

Entonces se comprender que el portafolio es una herramienta útil, ya que sirve para analizar y reflexionar sobre todo un proceso de aprendizaje; además, de permitir una valoración más detallada de dicho proceso y que especialmente que el estudiante se autoevalúe, así como que llegue a reconocer su proceso educativo, de trabajo y desempeño; lo que es ideal para consolidar el aprendizaje que ha desarrollado, así como obtenido con éxito.



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